abril 26, 2019

El proyecto

Según la UNESCO, el bullying afecta a uno de cada tres alumnos en el mundo. En España, aunque aún no existen muchos informes con datos específicos de las víctimas de acoso, hay alrededor de 111.000 víctimas de acoso ocasional o frecuente en el ámbito escolar, según Save The Children.

Pese a que el acoso escolar es un tema de rabiosa actualidad y permanente debate en la calle y medios de comunicación, creemos que más que avanzar en su concienciación y erradicación, el retroceso es claro y evidente a la luz de los preocupantes datos y sucesos que vemos a diario.

Nos encontramos con un problema que sigue ahí con toda su complejidad y que, con la aparición de las nuevas tecnologías, no ha hecho más que acrecentarse y empeorar. Antes una persona víctima del bullying lo sufría durante las horas que permanecía en el centro escolar y, como mucho, el tiempo de exposición al maltrato se extendía a las idas y venidas a dicho centro. Pero la situación ha cambiado y, por culpa del uso de las redes sociales, el maltrato ahora es continuo y puede extenderse en apenas unos minutos u horas a un potencial público de cientos o miles de personas.

No parece que ninguna medida de las puestas en marcha hasta este momento haya conseguido arreglar o paliar en parte la situación.

¿Cómo surge Cómplices?

Este proyecto nace de la necesidad de seguir denunciando y dando toda la visibilidad posible a esta terrible lacra que, aunque nos parezca ajena, afecta a toda la sociedad por igual.

Pensamos que parte de la culpa de que la mayoría de casos no se detenga a tiempo viene dada por la complicidad de más personas: unas por evitar meterse en problemas, otras por ponerse una venda en los ojos o mirar hacia otro lado, algunas más por indiferencia, y en el peor de los casos, como es el de esta historia, por problemas aún más serios y complejos alrededor y dentro de la misma.

Cómplices es un grito desesperado contra la sinrazón, la deshumanización y la pérdida de valores de la sociedad en todos sus niveles, y también contra el uso irresponsable o malintencionado de las redes sociales. A través de los ojos de Ana, una joven adolescente, podremos ver cómo el acoso continuado puede ir anulando y destruyendo la personalidad de cualquier menor y cómo puede afectar también en ellos el contexto familiar, social y político en el que viven.